domingo, 1 de agosto de 2010

Borges y el Golem (1958)


En “Las ruinas circulares” se narra la historia de un mago que deseaba soñar un hijo y Fuego lo ayuda en dicho propósito. Tal hijo sólo era producto del sueño de un soñador y la historia se entiende como un simulacro. Ese hijo era una especie de golem, tema que el autor repite en su libro “El otro, el mismo”, en un poema titulado “El Golem” en el que se narra la historia del famoso rabí de Praga y sus prácticas mágicas.

El Golem es una masa informe de arcilla, y pertenece a la Kábbala Práctica. Esta historia tiene mucho de leyenda y se cuenta que la inmensa mole fue creada por el Marahal de Praga para proteger a los judíos de las persecuciones. En casi todas las leyendas los Golem no hablaban pero sí sentían, amaban, especialmente a la hija del rabino, su creador. Los Golem debían ser neutralizados semanalmente con un salmo, en el templo. Si el rabino se olvidaba la “vasta arcilla” transformada en un cuasi hombre, hacía destrozos. El Golem llevaba escrita en la frente o debajo de la lengua la palabra Emet (que significa verdad). Si dicho personaje hacía descalabros, se le sacaba la primera letra y quedaba la palabra Met (muerte) y el Golem se desvanecía, se volvía a convertir en arcilla.

El Golem fue creado por un cabalista práctico, que colocaba los posibles nombres del Hacedor, en círculos, permutaba sus letras, girando alrededor de ellas siete veces hacia un lado y siete veces hacia el otro, esperando que se produjera el milagro, y que la arcilla moldeada con “torpes manos” adquiriera movimientos. Lo importante consistía en pronunciar perfectamente el Nombre, ésa era la clave. Pero a pesar de los esfuerzos los resultados fueron casi nulos. El simulacro no era más que eso, un simulacro de hombre, que según Borges, no hablaba y apenas sabía barrer la sinagoga: “...hubo un error en la grafía o en la articulación del Sacro Nombre; a pesar de tan alta hechicería, no aprendió a hablar, el aprendiz de hombre". En su poema, Borges da una advertencia a la humanidad, "el peligro que puede existir si se quiere imitar al Dios del Mundo".

A pesar del gran esfuerzo, Judá León no pudo encontrar el Nombre del Hacedor. “Sediento de saber lo que Dios sabe/ Judá León se dio a permutaciones/ de letras y a complejas variaciones/ y al fin pronunció el Nombre...” Pero todo fue inútil, el rabí de Praga no lo supo pronunciar, porque no tuvo en cuenta la esencia de tal Nombre: “El nombre es arquetipo de la cosa/ en las letras de rosa está la rosa,/ y todo el Nilo en la palabra Nilo”. Nació un ser inútil carente de razón, un simulacro que nada entendió. El rabí mira con angustia su fracaso y se arrepiente de su “hechicería”. Tal arrepentimiento -piensa el poeta- también lo siente Dios cuando mira a su rabí, que lo quiso imitar: “En la hora de angustia y de luz vaga/ en su Golem sus ojos detenía./ ¿Quién nos dirá las cosas que sentía/ Dios, al mirar a su rabino en Praga”.
El dolor y el terrible interrogante, tanto en la Tierra como en el Cielo, han sido articulados.

Revista Soles - Nº 86
Abril 2002



El Golem

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dió a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

4 comentarios:

  1. excelente análisis trajo usted,Rochies.

    “El nombre es arquetipo de la cosa/ en las letras de rosa está la rosa,/ y todo el Nilo en la palabra Nilo".
    Yo hago aquí mi aporte sobre la reflexión lingüística que Borges hace en toda su obra.Las cosas existen porque las nombramos.Y entonces “...hubo un error en la grafía o en la articulación del Sacro Nombre...", o sea, al malnombrar la palabra, se malogra la magia.

    mil besos,Rochies*
    (ya pasaré por los otros textos, estoy falta de tiempo)

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  2. Lei de los Golem, hay mucha literatura y hacieron hasta dibujos animados sobre la mitologia del Golem, siempre se aprende algo...

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  3. Cuando me asomo a la vida, a la evolución de los seres y las cosas percibo que todo se repite en escala superior hasta más allá de lo que puedo ver (no sé si será el infinito); que se repiten y que los seres según su práctica y su necesidad alcanzan evolucionadamente sus quehaceres, sus metas; por ello estimo que, como el ave llegó al vuelo, el hombre llegará al pensamiento, pues su camino está en acercarse a la idea que él tiene de Dios. Un abrazo, muy interesante tu post.

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  4. Dios miraba a su rabino en Praga
    como nos mira a cada uno de nosotros...

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