miércoles, 22 de septiembre de 2010

El ímpetu de Roberto Arlt.

El 2 de abril de 1900 nació, en el barrio de Flores, Roberto Arlt, escritor irreverente, que en entrevista concedida, en 1929, a "Literatura Argentina" declaró: "Tengo una fe inquebrantable en mi porvenir de escritor. Me he comparado con casi todos los del ambiente y he visto que toda esta buena gente tenía preocupación estética o humana, pero no en sí mismos, sino respecto de los otros. Esta especie de generosidad es tan fatal para el escritor, del mismo modo que le sería fatal a un hombre que quisiera hacer una fortuna, ser tan honrado con los bienes de otros como con los suyos".

A la narrativa de Arlt se la puede calificar de impetuosa, en ella el impulso y la necesidad pesan más que la reflexión, de este modo los personajes alcanzan la categoría de arquetípicos. Sin embargo esos personajes representan al individuo de la clase media porteña del primer cuarto de siglo, que en busca de mejores horizontes, llega a Buenos Aires y se encuentra marginado socialmente.
Como reacción a esa sociedad que los oprime y reprime su individualidad, los personajes de Arlt encuentran una válvula de escape en sus sueños y delirios. Como revolucionarios, estos sueños y delirios son lanzados contra los poderosos pero se quedan a mitad de camino y sólo alcanzan a los miserables, en consecuencia en vez de convertirse en héroes se convierten, a mitad de camino, en asesinos, rateros o delatores de sus propios compañeros. Por otra parte estos personajes, geográficamente ubicables, "hablan" el lenguaje de la calle, esa mixtura que la masa migratoria hizo del idioma de Buenos Aires.
Los protagonistas fueron las familias, los vagos de barrio, los “vivos” o “sabios” de los cafés, las muchachas “decentes” y las “fáciles”, los estafadores, los mentirosos, los cuenteros, los malandrines y muchos otros más.
Las aguafuertes pueden ser tomadas como una verdadera crítica cívica. Desde aquí, también hizo observaciones políticas, que pueden completarse con una serie de artículos de verdadero compromiso social, denunciando el estado de pobreza, de deterioro de la salud pública y de exclusi6n del sistema, volcando su mirada hacia el interior del país.
Plasma lo contemporáneo del siglo con ojo certero y se lo puede considerar como el primer novelista moderno de nuestra literatura. Se puede decir de Roberto Arlt que, de su propia definición como escritor y del trabajo que realiza como tal, jugó su deseo de manera inquebrantable y consecuente.
Sentado en el tranvía, caminando por la calle, Arlt experimenta una "iluminación". Las personas comunes, los episodios de la vida de barrio y suburbana, los espacios físicos, las nuevas configuraciones y las costumbres del trato social son sus asuntos. El vagabundeo termina con un descubrimiento. A partir del dato registrado se despliega un relato. Para ello, Arlt suele necesitar muy poco: una frase, una visión fugaz, el "carpeteo" de algún personaje.
En parte por la preocupación de interesar al lector, en sus crónicas lo cotidiano pierde su carácter evidente. Lo que se halla a la vista, en cuanto se fábula, no es nada obvio. Por el contrario, genera un enigma. Las casas sin terminar suscitan una "sensación de misterio y catástrofe", y el taller donde se arreglan muñecas una pregunta: "¿qué gente será la que hace componer muñecas y por qué? Ese enigma comporta, además, una carga de espectacularidad: el hombre que pide, "insignificantísimo hecho que revela todo un mundo", provoca la comprensión de "toda la tragedia que en él se encerraba" ("El tímido llamado").
Los temas de las aguafuertes son de dominio público. Se trata de hechos que ocurren diariamente, incluso en sitios u horas determinadas: "todos los días, a las cinco de la tarde, tropiezo con muchachas que vienen de buscar costura" ("La muchacha del atado"). El relato tiene en esas circunstancias su respaldo. Lo que allí se dice puede ser comprobado, e insistentemente Arlt invita a su lector a verificar por sí mismo el descubrimiento realizado. Este recurso -la apelación a una memoria y a un espacio compartido- explica la repercusión de las aguafuertes.
A las tres de la madrugada cada ventana iluminada se vuelve sospechosa; es indicio de una historia que no ha sido narrada ("Ventanas iluminadas"). Ese asombro -por las cosas que se ven, las palabras que se escuchan, "las tragedias que se dan a conocer"- permite deducir una conclusión: para Arlt, lo cotidiano es aquello sobre lo cual aún no se ha escrito.
Después de un viaje a Chile, en 1941, y luego de su segundo casamiento, su salud se vio seriamente deteriorada. Mirta Arlt recuerda que su padre la visitó en Córdoba, en esa época:
“…corrí a comprarle ropa de lana, para que se abrigase. Estaba mal vestido, cansado, parecía no importarle el frío tremendo de la sierra”.
Poco después, el 26 de julio de 1942, de regreso en Buenos Aires falleció, muy joven, de un ataque al corazón.
Fueron largos años de escribir contra la corriente, bregando por una literatura auténtica. “Hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados sostiene Arlt.

"Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo, en orgullosa soledad, libros que encierren la violencia de un ‘cross' a la mandíbula”.
Siempre marginado por la elite intelectual.
Basta recordar que él, uno de nuestros más grandes escritores, no publicó jamás en la Revista Sur, de Victoria Ocampo, ni en la Revista Martín Fierro, ni en los suplementos literarios de los grandes diarios, lo cual prueba de qué modo fue discriminado por los sectores dominantes.
Producción literaria:

- Novelas: "El juguete rabioso" (1926); "Los siete locos" (1929); "Los lanzallamas"(1931); "El amor brujo" (1932).- Crónicas periodísticas: "Las aguafuertes porteñas" (1933); "Aguafuertes españolas" (1936)- Relato: "Viaje terrible" (1941)

- Cuentos: "El jorobadito" (1933); "El criador de gorilas." (1951). Dos volúmenes, que contienen alrededor de veinticinco cuentos.- Teatro: "300 millones" (1932); "Separación feroz" (1938); "Saverio el cruel", "La isla desierta" , "El fabricante de fantasmas"; "La fiesta del hierro".

7 comentarios:

  1. El caso tìpico, de genio odiado por la crìtica.

    Pobre Arlt. Lo comparo a Bouguereau, en la pintura.

    Los "expertos criticos", que todo lo saben, los defenestraron en vida. Pero su arte, pudo mas.

    Un abrazo.

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  2. ROSSINA ME ENCANTÓ ROBERTO ARLT TE JURO QUE NO LO CONOCÍA TAN EN PROFUNDIDAD. POR DESGRACIA LEÍ TU ARTÍCULO Y AHORA QUIERO LIBROS DE ARLT!!!!!!!!!!!!! JAJAJAJAJAJA

    MUY BUEN BLOG ME LO VOY A GUARDAR


    BESOS

    PD TRANQUILAMENTE PODES ESCRIBIR ARTÍCULOS EN ALGUNA REVISTA DE CULTURA

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  3. Cierto: misterioso, fantástico, revelador...
    Tienes buen gusto literario, querida Rossina.

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  4. Recordar también el relato Nombre Falso de Piglia,un buen homenaje a Roberto (con lo raros que son los buenos homenajes)

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  5. No sabía ni quien era.
    Ya soy un poco menos burro.

    Besos.

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  6. tengo un pedacito de Flores cerquita de mi casa, una vecina mía 100% argentina de Flores y con ella comparto todo lo que es porteño, es su esencia, gracias porcompartir estos autores, besitos

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